
Estoy demasiado ocupada como para poner mis avances en el PS, no tengo tiempo ni para subirlos a Photobucket, ni he visto el nuevo capitulo de Bones...
Puedo Prometer y Prometo:
-Hacia el dia 25 o 26 de Diciembre
*colgaré los PS desde el capitulo 1 de la temporada 5 en Bones, y los regalitos :D
*colgaré un nuevo capítulo del fanfic.
*puede que, lo más seguro, que tambien cuelge, tanto aquí como en youtube, un nuevo video de Bones, con las nuevas escenas.
A partir de ahora no tengo tiempo nada más que para estudiar, y hecho mucho de menos a Bones y leer, aunque ha de hacerse...
Os dejo el capítulo 5 del Fic que aun no había puesto.
FELICES FIESTAS A TODOS Y GRACIAS POR LOS GIFTS!
( When you love someone you open your heart to suffering... )
Capítulo 5.
Emily y Brennan llegaron a su casa, Brennan se puso a hacer la cena mientras Emily leía un poco en su habitación. Pronto el olor de macarrones inundó toda la casa y Emily, pensó que ahora sería un buen momento para hablar con su madre del Agente Especial Seeley Booth, aunque era pequeña, Emily sabía que a su madre no le gustaba hablar de esas cosas, y era mejor pillarla tranquila y ese momento era cuando estaba cocinando. Cuando era más pequeña Emily siempre pensaba que lo que calmaba a su madre era el olor de la comida, pero al crecer más se dio cuenta de que era la elaboración lo que le permitía a su mamá dejar atrás todos sus problemas para solo concentrarse en la cocina. Se dirigió escopetada a la cocina y como si nada empezó a hablar.
-Mamá ¿qué hace exactamente el Agente Especial Booth? –Se sentó en el pequeño taburete y apoyó los brazos en cruz sobre la mesa de madera blanca que había comprado su madre a juego con la nevera.
-Pues, él me va a ayudar con el caso, a atrapar la persona que ha matado a la víctima. ¿Por qué lo preguntas? –Dijo Brennan un poco mosca mientras echaba un poco de nuez moscada a los macarrones.
-Es que me lo había dicho Parker pero no sabía si era verdad. ¿Y también es listo cómo tú y yo?-En realidad lo que estaba haciendo la pequeña Emily era ver si el Agente Booth le convenía a su madre.
-Pues, verás, no sé si tiene el mismo tipo de inteligencia que nosotras, o a lo mejor no la ha desarrollado, pero sí que tiene mucha inteligencia emocional, se le ve en los ojos y en la forma de actuar. –A Brennan ya sin saber porqué se le empezaban a escapar los macarrones.
-Define inteligencia emocional. –Emily no había acabado de entender el término que había usado su madre, pero si se había percatado de que los macarrones no iban a quedar tan buenos como otras noches.
-La inteligencia emocional es la capacidad para tratar con la gente, para hacer amigos, esas cosas. –Dijo Brennan, ella no es que tuviese mucha inteligencia emocional, pero desde que tuvo a Emily había mejorado mucho en ese aspecto, pero solo con ella.
-Ya, nosotras también tenemos de esa inteligencia. – Dijo Emily sutilmente. –Mamá hoy me he divertido mucho con Parker, hemos… intercambiado inteligencias. – A Brennan esta frase le hizo gracia y su hija la impresionó una vez más. –Podíamos volver a vernos otra vez. –Pero la cara de Brennan se puso blanca, se le pasó por la cabeza que Emily podría haberse encaprichado de Parker, aunque nunca más lejos de la verdad, lo que en realidad quería Emily era que Brennan se encaprichara de Seeley. –Nosotras y el Agente Booth y Parker. Podríamos ir a algún sitio bonito, como al zoo, o a la feria. –A Emily solo le faltaba un pequeño detalle. –Por favor, mamá, así desarrollamos la inteligencia emocional… -
-Está bien, veré lo que puedo hacer. - A Brennan, aunque al principio no le hacía mucha gracia, terminó aceptando y pensando en cómo se lo diría al agente Booth. –Vamos que ya están los macarrones.
Las dos se sentaron a la mesa, los macarrones estaban buenos después de todo y esa era una fantástica señal. Mientras, en una casa parecida unos kilómetros más al oeste retumbaban en un comedor los chirridos de las zapatillas de los jugadores de baloncesto y los chillidos de la afición que salían del Home Cinema de la pantalla plana del agente Booth.
-Están haciendo un partido genial, ¿eh Parker? –Dijo Booth a su hijo mientras se acababa el último ganchito del paquete.
-Sí. Me encanta el Baloncesto. Seré un jugador genial –Dijo convencido a su padre mientras se ponía en pie sobre el sofá.
-Eso es, pero primero tienes que hacer algo, aparte de bajarte del sofá. –Dijo Booth medio jugando, sabiendo que su hijo respondería correctamente a su pregunta.
-Sí, primero tengo que estudiar y entrenar mucho, muchísimo, no abandonar nunca. –Dijo Parker orgulloso de saber la respuesta.
-¿Y qué pasa si no lo consigues? –Dijo Booth para rematar la enseñanza.
-No pasa nada, seguiré entrenando y no me rendiré, porque fracasas en algo cuando te rindes no cuando no lo consigues. –Parker había oído esa frase desde que era muy pequeño, al principio no la entendía muy bien, pero pronto su padre empezó a ponerle ejemplos con los que poder aplicarla.
-Bien dicho. –A Booth le encantaba que Parker fuese así, se acordaba en verdad de todo lo que él decía y era muy buen chico, tenía el corazón muy grande, y aunque le pesara decirlo toda la tranquilidad y la paz de su madre, él era más tranquilo, Booth en cambio era un hombre más de acción, más agresivo, y daba gracias todos los días porque Parker se pareciese a Rebeca en ese aspecto. –Vamos a hacer la cena. Hoy te voy a enseñar a hacer huevos revueltos. Los mejores de la ciudad. –Parker le sonrió y se fueron juntos a la cocina, no sin encender la pequeña televisión para seguir viendo el partido.
-Papá, me encantan los huevos, pero algún día podrías hacer macarrones o algo así. –Booth se entristeció un poco, los macarrones no le salían muy bien y tampoco sabía cocinar un amplio abanico de cenas, le surgió la figura de alguna novia para que ayudase a Parker, pero también para que le ayudase un poco a él, era verdad que estaba pasando una época un poco rara, ya no amaba a Rebeca, pero anhelaba volver a sentir aquel cosquilleo por alguien una vez más, aquel bienestar, y aunque corría el riesgo de que esa relación se acabase, no se podía comparar el dolor con la cantidad de buenos momentos vividos, por eso Booth no entendía a la gente que no se atreve a empezar una relación, como había pensado antes, él, era un hombre de acción, aunque lo que no sabía el agente Booth, es que tal vez muy pronto, se tendría que comer sus principios y por fin entender a la gente que no mueve ficha.
-Papá, hoy me lo he pasado muy bien con Emily. –Empezó Parker, que aunque su táctica no era tan brillante como la de Emily, podría funcionar con facilidad. – ¿ Cuándo voy a volver a ver a Huesos y Emily?
-¿Huesos?- Preguntó el Agente Booth sin estar muy centrado en lo que le decía su hijo.
-Sí, la doctora Brennan, es que como trabaja con huesos, he pensado que sería un buen nombre. –Dijo Parker.
-Si bueno, no está mal, la verdad es que yo la veré mañana porque trabajamos en el mismo caso y ella se encarga de analizar los huesos para decirnos quién es la víctima. –Resumió Booth el trabajo de Brennan mientras intentaba que los huevos no se le quemasen demasiado.
-Es muy guapa. –Parker fue al grano, como decía su madre, ¿para que andarse con rodeos?
-Sí, es muy guapa, pero Parker, no todo es el físico. –Booth también le intentaba inculcar ese ejemplo.
-Bueno, también es muy lista. –Dijo Parker.
-Sí, es muy lista, pero no sabemos como es, si es arrogante, egoísta… -Intentó explicar Booth.
-Pero ya la iremos conociendo, me gustaría volver a verlas, podríamos ir al zoo, o algún sito… Papá… vamos… -Rogó Parker. Se sentía mayor, al manejar a un adulto.
-Está bien, veré lo que puedo hacer, pero primero vamos a cenar. –Le intentó distraer Booth.
-Sí. –Dijo Parker, y los dos pusieron juntos la mesa.
Esa misma noche, Emily decidió dormir con su madre, mientras que Booth enviaba a Parker a la cama y se quedaba dormido sin querer en su sofá.
Esa noche tuvo un sueño relacionado con un esmoquin negro y un vestido azul que a la mañana siguiente le iba a causar algún que otro problema.
Besos.
Elena*